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El Espirituano

La Quinta: Portento de la Agricultura Urbana

La Quinta: Portento de la Agricultura Urbana

La unidad de cultivos semiprotegidos “La Quinta”, de Sancti Spíritus, ostenta la condición de Referencia Nacional en las labores de la agricultura urbana. Sus trabajadores han recibido en dos ocasiones consecutivas la máxima calificación que otorga el grupo de expertos que dirige esa actividad en el país.

 “La Quinta” es un portento de la agricultura urbana.   Esa unidad de cultivos semiprotegidos, ubicada en la periferia de la ciudad de Sancti Spíritus, ostenta la categoría de Referencia Nacional, por sus excelentes producciones y correcta aplicación de la tecnología.

Allí siempre hay, como mínimo, una decena de especies sembradas y seis en producción. Durante el año se han cosechado más de un centenar de toneladas de hortalizas y condimentos frescos, que se destinan al turismo, centros priorizados y Mercados Agropecuarios Estatales.

Todas las labores agrícolas son realizadas por sólo 15 trabajadores, altamente calificados, quienes se benefician con un eficaz sistema de pago.

“No sólo reciben su salario y la estimulación por el cumplimiento de sus planes de producción. También reciben un pago adicional por la correcta aplicación de la tecnología”, explica María Eleala León, Jefa de la Agricultura Urbana en la provincia de Sancti Spíritus.

La disciplina tecnológica se evidencia en el adecuado intercalamiento de los cultivos, la utilización de humus de lombriz, y los eficientes sistemas de riego y drenaje.   También se prioriza el control fitosanitario mediante barreras, trampas entomológicas y la aplicación de productos biológicos. Por todo ello la calidad de las producciones es notable.

No resulta casual entonces que la Unidad de Cultivos Semiprotegidos “La Quinta", haya recibido cien puntos (la máxima calificación) en las dos últimas inspecciones del Grupo Nacional de la Agricultura Urbana, dirigido por el Doctor Adolfo Rodríguez Nodals.

“Queremos lograr la categoría de Excelencia el próximo año.   Para ello seguiremos aumentando el número de variedades y mejoraremos aún más la estética de nuestra unidad”, apunta Erlene Concepción, Jefa del Módulo de Cultivos Protegidos y Semiprotegidos de Sancti Spíritus.

Con diez unidades como “La Quinta”, Sancti Spíritus es la primera provincia que tiene cultivos semiprotegidos en todos sus municipios, una de las razones por las que recibió la condición de Candidata a Referencia Nacional en el movimiento de la Agricultura Urbana.

 

Sustituir importaciones: tarea impostergable

Sustituir importaciones: tarea impostergable

Fomentar producciones que contribuyan a sustituir importaciones y al incremento de las exportaciones es una tarea ineludible para Cuba, país que sufre un férreo bloqueo económico y financiero por parte de la mayor superpotencia de la historia.


No hay alternativa: Cuba está obligada a seguir ganando terreno en la sustitución de importaciones, sobre la base de la racionalidad y la competitividad de la producción nacional.

En momentos en que se agudiza el bloqueo de Estados Unidos contra la isla y se eleva el precio de los alimentos en el mercado internacional, es preciso identificar y potenciar aquellas producciones en las que se deben concentrar los esfuerzos y los limitados recursos financieros con que cuenta el país.

De ahí la importancia de un estudio realizado recientemente en la provincia de Sancti Spíritus, que refiere la existencia de 38 productos que es posible obtener en mayores cantidades dentro del territorio, y de esa manera reducir las importaciones.

La lista incluye diversos alimentos (arroz, vinagre, tilapia, carne fresca de ovino-caprino, leche fresca, fideos y pastas), y también otras producciones, como vasos desechables, papel gaceta y bond, materiales de construcción y aceite de transformadores, por sólo mencionar algunas.

Sancti Spíritus, sin dudas, tiene grandes reservas para seguir elevando la calidad de sus ofertas al turismo y los rubros exportables, dos fuentes de ingresos importantes para la economía de la provincia.

Para lograrlo es necesario solucionar problemas relacionados con la organización y dirección de los procesos productivos, exigir mayor disciplina tecnológica y lograr la conciliación entre clientes y productores.

Una opción válida son las rondas de negocios, que ya han propiciado la presencia de productos locales para su venta o consumo en las tiendas recaudadoras de divisas e instalaciones turísticas.

También es necesario fortalecer el sistema de planificación territorial para que se contemplen todas las necesidades que se pueden satisfacer localmente, y seguir certificando los sistemas de gestión de la calidad, algo que favorece la competitividad.

Pero lo más importante, tal vez, es que todos (productores, empresarios, clientes) tengan conciencia de la importancia de la sustitución de importaciones.

¿Cómo entender, por ejemplo, que el país compre vasos plásticos desechables, si la Empresa Electromecánica Escambray, de Fomento, produce esos artículos con calidad? ¿Acaso es sensato que mientras la Empresa de Materiales de la Construcción de Sancti Spíritus no cubre todas sus capacidades de producción de cemento cola por falta de demanda, se adquiera ese producto en el exterior?

Tales situaciones, afortunadamente, están encaminadas en sus soluciones. También se ha logrado que el 60% de los productos que ofertan las instalaciones turísticas de la provincia sean nacionales, sobre la base de su calidad.

Otros ejemplos positivos son la inauguración de una nueva fábrica de vegetales encurtidos, con precios muy inferiores a los del mercado internacional; y el incremento de la entrega directa de leche fresca a las bodegas, lo que ha contribuido al ahorro de 70 toneladas de leche en polvo y otras 27 toneladas de combustible.

Habrá, entonces, que seguir examinando las posibilidades de potenciar nuevas producciones e invertir en aquellas esferas que puedan reportar más ganancias a corto y mediano plazo. No se trata de producir a cualquier costo, sino de fomentar las producciones en las que podemos ser más competitivos y eficientes. El país lo agradecerá.


Nuevo aceite para transformadores eléctricos

Nuevo aceite para transformadores eléctricos

La refinería Sergio Soto, del municipio espirituano de Cabaiguán, produce aceite para transformadores eléctricos a partir del crudo cubano. La utilización de ese producto, que ahora se encuentra en pruebas de campo, permitiría un considerable ahorro de divisas al país.


Los trabajadores de la Refinería Sergio Soto, de Cabaiguán, están a punto de añadir el ahorro de más de un millón de dólares anuales a sus esfuerzos para que el país sustituya importaciones con producciones nacionales eficientes y competitivas.

Ese sería el mejor final de una historia que comienza cuando el crudo extraído en yacimientos de la región central de Cuba se procesa en las plantas de destilación atmosférica y vacío de la industria espirituana. Allí se produce la materia prima que luego es refinada hasta obtener un aceite libre de impurezas.

Posteriormente se le adiciona un producto antioxidante y se somete a un proceso de secado, para al final disponer de un aceite dieléctrico que puede ser utilizado en transformadores de hasta 33 kv.

El producto ya recibió la certificación de un laboratorio canadiense, y también rebasó los exámenes realizados en laboratorios de la Unión Eléctrica cubana y el Centro de Investigaciones del Petróleo.

“Todos los resultados indican que este aceite dieléctrico puede ser utilizado en nuestro país”, asevera Octavio Lazo, Director de Producción de la refinería Sergio Soto, de Cabaiguán. “Recientemente se iniciaron las pruebas de campo, con transformadores que están en funcionamiento, y se evaluará la calidad del aceite durante un período de seis meses”.

La refinería Sergio Soto, ubicada a unos veinte kilómetros de la ciudad de Sancti Spíritus, tiene capacidad para producir al año unas cinco mil toneladas de aceite dieléctrico, volumen superior a la demanda nacional para transformadores de hasta 33 kv.

“Tenemos las condiciones materiales y tecnológicas necesarias, así como el personal capacitado, para incrementar las producciones en cuanto se determine cuál será la demanda nacional”, apunta el ingeniero Rigoberto Benavides, Jefe de la Planta de Aceites Básicos de la Refinería Sergio Soto.

Con el aceite de transformador obtenido en la refinería cabaiguanense, el país podría ahorrar más de mil dólares por cada tonelada que se deje de importar. Según cálculos conservadores la cifra total ascendería a más de un millón de dólares, significativa contribución en momentos en que el precio del producto se eleva considerablemente en el mercado mundial.

Hermanos de pura sangre

Hermanos de pura sangre

La donación voluntaria de sangre es uno de los actos más generosos promovidos por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). En la provincia de Sancti Spíritus viven dos hermanos que desde hace muchos años brindan su sangre para salvar vidas humanas.

 

La espirituana Rosmary García Reyes salvó su primera vida un día de marzo de 1981, cuando estudiaba en la provincia de Camagüey.

“Una compañera de aula sufrió un accidente y buscaban desesperadamente a alguien que tuviera el grupo sanguíneo AB positivo”, recuerda. “No vacilé un instante en brindar mi sangre y mi amiga se salvó”.

Varios años antes Ernesto, uno de los hermanos de Rosmary, había realizado su primera donación.   

“Estaba escuchando Radio Sancti Spíritus, cuando unos de sus locutores hizo un llamado para donar sangre, porque había ocurrido un accidente y el número de heridos era alto. Fui de inmediato y desde entonces me he mantenido como donante voluntario.

En circunstancias parecidas ambos ofrecieron su sangre para salvar a otros seres humanos. Hoy reconocen que tuvieron una inspiración común.

“Seguimos el ejemplo de nuestro padre”, afirma Ernesto. “Durante muchos años fuimos testigos de cómo él donaba sangre sistemáticamente”.

Los hermanos García Reyes saben que forman parte del pequeño porcentaje de seres humanos que tienen el grupo sanguíneo AB positivo. Por eso durante muchos años su gesto ha sido doblemente valioso.

“En una ocasión, cuando hacía sólo dos meses que había donado, vinieron a verme para que brindara mi sangre a una niña que estaba muy grave.   Enseguida di mi consentimiento y la pequeña se salvó. Fue uno de los días más importantes de mi vida”, asevera Ernesto. 

Rosmary también tiene momentos que nunca olvidará. “Hace muchos años, después de un terremoto que hubo en Perú, solicitaron por la radio y la televisión que se donara sangre. Siempre he tenido la certeza de que mi actitud posibilitó salvar alguna vida en ese país”.

Ernesto García Reyes ha realizado ya 70 donaciones de sangre y su hermana Rosmary 58. Tales cifras los sitúan entre los espirituanos más sobresalientes en esa actividad promovida por los Comités de Defensa de la Revolución.

“Es un orgullo como cubana y mujer. También es un honor que la nuestra sea una de las familias más destacadas del país en las donaciones de sangre”, apunta Rosmary.

Sancti Spíritus supera este ano las 16 mil donaciones de sangre de forma voluntaria. Es una de las razones que permitió a la provincia alcanzar la categoría de Destacada en la Emulación Nacional de los CDR. El mérito mayor corresponde a personas generosas, como los hermanos García Reyes, que no dejarán de extender sus brazos.

 “No sentimos bien y seguiremos donando nuestra sangre, que equivale a donar vidas”.

 

El difícil arte de producir tabaco

El difícil arte de producir tabaco

El tabaco es uno de los principales rubros exportables de la agricultura cubana. De ahí la conveniencia de incrementar la producción de la hoja, objetivo que hoy constituye un verdadero desafío, incluso para los experimentados vegueros de Sancti Spíritus.

 

Cuando en 1492 los hombres de la expedición del Almirante Cristóbal Colón hallaron en el oriente de Cuba aborígenes conocedores del arte de fumar, el tabaco comenzó su conquista del mundo. 

Desde entonces ha sido tal su poder de seducción, que muchas personas de disímiles latitudes incluyen la degustación de un habano entre sus más excelsos placeres.

Conscientes de la demanda segura de los puros cubanos en el mercado internacional, los vegueros pretenden incrementar la producción de la hoja, objetivo que propicia no sólo el sustento de sus familias, sino también mayores ingresos al país.

Sancti Spíritus, una de las provincias con mayor tradición tabacalera en Cuba, ha logrado en los últimos años elevar los rendimientos agrícolas, hasta el punto de obtener, como promedio, cerca de 400 quintales de tabaco por caballería, el rendimiento más alto del país.

Sin embargo, las autoridades de la rama tabacalera y los productores coinciden en que es posible seguir elevando la producción de la hoja. Posible, pero nada sencillo.

Las limitaciones de recursos en estos años de Período Especial, en gran medida causadas por el férreo bloqueo de Estados Unidos, obligaron a reducir las áreas de plantación y a buscar mayor eficiencia en todas las etapas del proceso productivo.

Ahora, cuando Cuba reanima su economía, los vegueros también pueden dar un aporte inestimable al desarrollo del país. Para ello es preciso cumplir los planes de siembra de tabaco en la presente campaña y crear condiciones para aportar mayores volúmenes en años venideros.

Una prioridad es la siembra de variedades cada vez más resistentes a plagas y enfermedades. En la cosecha anterior la enfermedad conocida comúnmente como pata prieta afectó seriamente las plantaciones de Sancti Spíritus y limitó la producción. Para contrarrestar ese y otros males se precisa una correcta rotación de los suelos dedicados al cultivo de tabaco, un estricto control fitosanitario y la aplicación a tiempo de efectivos productos biológicos.

La construcción de conductoras de agua para el riego de las plantaciones debe estar también en el punto de mira de los vegueros que no tienen hoy fuentes seguras para el suministro del líquido.  Un buen ejemplo de lo que ello significa se puede encontrar en el municipio de Taguasco, donde se ejecutaron tres conductoras en los últimos años en vegas que ahora duplican y hasta triplican sus producciones.

Otro requisito indispensable para la producción de tabaco es contar con madera suficiente, con dos propósitos fundamentales:  garantizar cujes para la cosecha y construir nuevas casas de curación. En esta campaña Sancti Spíritus debe terminar al menos un millar de aposentos más para cumplir sus planes. Hasta ahora el territorio no ha tenido constancia en sus programas de reforestación, al punto de que gran parte de la madera que hoy se necesita hay que traerla de la provincia de Camagüey, con los consiguientes gastos de combustible y otros inconvenientes. Sembrar más árboles resulta, entonces, una misión estratégica ineludible.

Una vez creadas esas condiciones, el éxito dependerá de la experiencia y disciplina de cada veguero. No deben faltar el esmero en la producción de las posturas, la siembra en la fecha idónea, marcos de plantación adecuados, atenciones culturales a tiempo - incluido un correcto desbotone-,  la cosecha en el momento oportuno… 

No es el cultivo del tabaco, en modo alguno, una tarea de improvisados.     Afortunadamente, tradición y sabiduría abundan en los campos de Sancti Spíritus, una provincia que puede superar en la presente campaña los cien mil quintales de tabaco (volumen superior al de la pasada cosecha) y seguir sentando las bases para empeños mayores.

Así el tabaco seguirá siendo una fuente importante de divisas para el país y permanecerá inalterable el prestigio de los puros habanos, tan demandados por empedernidos fumadores en el mundo entero.

Impulsan Revolución Energética en sector hidráulico

Impulsan Revolución Energética en sector hidráulico

La sustitución de viejas electrobombas por equipos más eficientes en los sistemas de acueducto, es una de las tareas de la revolución energética que impulsa el país. En la provincia de Sancti Spíritus la instalación de las nuevas electrobombas ha permitido reducir significativamente el consumo de electricidad.

Pobladores de numerosas comunidades de Sancti Spíritus se benefician con la sustitución de viejas electrobombas de los sistemas de acueducto por otros equipos más modernos y eficientes.

El programa incluye la instalación de 145 nuevas electrobombas, de las cuales 25 ya están funcionando. “Las ventajas son evidentes, pues hay mayor estabilidad en el bombeo de agua a la población, y una reducción considerable del consumo de energía eléctrica”, explica Roberto González, Director Adjunto de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Sancti Spíritus.

Las electrobombas instaladas por trabajadores de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Sancti Spíritus tienen diferentes capacidades de bombeo, que varían desde uno hasta 25 litros por segundo, con una carga de hasta 100 metros.

En todos los casos se retiraron equipos cuyas posibilidades de impulsar el agua se habían reducido considerablemente o que ya no funcionaban.

Pero lo más significativo es el ahorro de energía. Con la sustitución de las primeras 24 electrobombas en sistemas de acueducto, el consumo de electricidad diario disminuyó en más de cuatro megawats.

“Cuando sustituyamos las 145 electrobombas el consumo se reducirá en más de tres mil megawats al año. Se ahorra combustible, recursos financieros y electricidad, de ahí la importancia de cumplir esta tarea”, apunta Roberto González.

Anteriormente se sustituyeron más de 3 mil electrobombas en viviendas de una y dos plantas y en edificios de tres a cinco pisos. También se instalaron equipos en centros de educación, salud y comercio. Las acciones que ahora se realizan en los sistemas de acueducto amplían el alcance de un programa que ya reporta notables beneficios a la población y a la economía del país.

Buena cosecha de miel en apiarios espirituanos

Buena cosecha de miel en apiarios espirituanos

Los apicultores de Sancti Spíritus cumplieron su plan de entrega de miel correspondiente al primer semestre. Ese resultado se debe, en gran parte, a la labor de los centros formadores de colmenas, y al aporte de los carpinteros que confeccionan distintos elementos para el trabajo en los apiarios.


La apicultura espirituana se recupera de los embates de varios fenómenos meteorológicos que afectaron esta actividad en los últimos años. Durante el primer semestre se produjeron alrededor de 300 toneladas de miel, volumen similar al de igual etapa del pasado año, cuando esta provincia se ubicó entre las mejores del país.

Los apicultores de esta provincia central cubana han obtenido hasta la fecha más de 30 kg de miel por colmena, uno de los rendimientos más altos que hoy se alcanzan en Cuba.

Tal resultado depende no sólo de la labor en los apiarios. Otros factores esenciales son la producción de abejas reinas y el trabajo en una carpintería, donde se elaboran piezas necesarias para reponer las colmenas deterioradas e incrementar el parque.

En el primer semestre de este año el colectivo entregó más de 800 módulos de colmena y su labor se reafirma como el mejor antídoto para sanar heridas causadas por los ciclones.

“Esta provincia llegó a perder más de tres mil colmenas a causa de diferentes eventos meteorológicos. Sin el trabajo de los carpinteros no pudiéramos hablar hoy de recuperación”, asevera Bruno García, Director de la Apicultura en Sancti Spíritus.

En la provincia también se crearon siete Centros Formadores de Colmenas, a partir de la tecnología de núcleos de cinco panales. “Son centros multiplicadores, con los cuales garantizamos a los apicultores el núcleo con el material biológico para la creación de sus colmenas e incluso colmenas completas, listas para la producción”, explica Yudmila González, subdirectora de la Apicultura en Sancti Spíritus.

Todo lo hecho para eliminar el déficit de colmenas ayudará a los productores espirituanos en su empeño de extraer este año más de 600 toneladas de miel y así mantener a esta provincia entre las más sobresalientes de la apicultura cubana.

Plantas ornamentales: elixir para la vida

Plantas ornamentales: elixir para la vida

Dos familias del municipio espirituano de Cabaiguán se dedican a coleccionar plantas ornamentales y flores, un hobby que les proporciona paz y enriquece su espiritualidad.


¿Quién no ha sucumbido alguna vez ante la exquisita belleza de un cactus, una flor o un helecho?

Desde épocas remotas el hombre ha sabido no sólo admirar el esplendor de las plantas, sino también utilizarlas con fines diversos, entre ellos la decoración de su entorno más inmediato (las viviendas, las calles, etc.) o de todos aquellos lugares que por distintos motivos (religiosos, festivos o históricos) debían ser engalanados.

Bien conocidos son los jardines japoneses, (que embellecían los monasterios budistas y los palacios), y los Jardines Colgantes de Babilonia, una serie de terrazas ajardinadas que formaban una especie de montaña artificial y que son considerados una de las siete maravillas del mundo antiguo.

La importancia de las plantas ornamentales se ha incrementado con el desarrollo económico de la sociedad, el aumento de las áreas ajardinadas en las ciudades, y el uso de plantas de exterior e interior por los particulares. Hoy en el mundo hay más de 3 mil especies consideradas de uso ornamental.

Muchos hogares de Cuba están adornados con ejemplares de la flora tropical e incluso con plantas exóticas que milagrosamente se adaptan al clima de la isla. El movimiento de la agricultura urbana, impulsado por el Ministerio de la Agricultura, incentiva el cultivo de plantas ornamentales y flores, un hobby que cada vez se toman más en serio muchas familias de Sancti Spíritus.

MEDIO SIGLO PROMOVIENDO BELLEZA

Quien observe desde la calle el techo de la casa de Julio Sanz, en la ciudad de Cabaiguán, seguramente se sorprenderá por tanta vegetación. Si decide entrar entonces será testigo de un milagro.

Desde el patio de la vivienda, que por momentos parece una jungla, se accede a la azotea, donde existen más de 200 especies de plantas ornamentales y flores.

“Uno sube aquí y le parece que está en un bosque, se respira aire puro y sobreviene la alegría de ver las plantas florecidas”, expresa Julio Sanz, un hombre que durante muchos años fue cartero, pero hoy dedica la mayor parte de su tiempo a coleccionar plantas.

Julio es fiel seguidor de una tradición que inició su abuela, prosiguió su madre, Iraida Argilay, y hoy enorgullece a toda la familia. Baste mencionar que su amplia colección de plantas incluye medio centenar de variedades de cactus y suculentas y más de 20 clases de orquídeas.

“Voy a otras provincias, visito a personas que se dedican al cultivo de plantas ornamentales, intercambio especies y hasta yo mismo he logrado reproducirlas”, explica Julio.

En el techo de la casa el visitante puede encontrar plantas que muchos desearían tener: la estrelitzia reginae, conocida como Ave del Paraíso por su semejanza a un pájaro; las petunias, de difícil adaptación al clima de Cuba; la Violeta de los Alpes, que sólo florece en abril, y el Cactus de Navidad, que lo hace en diciembre. Todas reciben diariamente atenciones culturales, se aplica el humus de lombriz y no se descuida el control biológico para evitar plagas.

“Son todas tan bellas que la familia no escatima tiempo para atenderlas. Trabajamos todos, mi hijo, mi esposo, mis nietas. Hasta los vecinos vienen a ayudarnos, y es común que nos reunamos en el patio para tomar café y conversar. Y es que a todos nos agrada mucho este ambiente”, manifiesta Iraida Argilay, una mujer de avanzada edad que sube cada día al techo de su casa para regar las plantas y flores.

El Grupo Nacional de la Agricultura Urbana confirió al lugar la categoría de Patio de Excelencia. Se premia así no sólo el valor y la belleza de la colección de plantas ornamentales y flores, sino también la perseverancia de una familia que irradia amor por la naturaleza y la vida.

UNIÓN DE AMOR Y FLORES

Cuando se llega al patio de Ana Luisa Acosta y Manuel Torres, el visitante sucumbe ante tanto verdor.

Fue hace nueve años cuando este matrimonio del municipio de Cabaiguán comenzó a coleccionar plantas ornamentales y flores, para dar un toque de originalidad a la vida familiar. Hoy tienen en su hogar más de un centenar de especies, la mayor parte de ellas adquiridas y conservadas con mucho esfuerzo.

“Llegamos a veces cansados del trabajo, realizamos las tareas del hogar y no hay un día que dejemos de atender las plantas”, apunta Ana Luisa. “Incluso a veces por las noches debemos estar atentos a la dirección del viento para fumigar cuando necesitamos controlar una plaga o simplemente prevenirla”.

Ana Luisa es trabajadora del Instituto Nacional de la Vivienda en Cabaiguán, y su esposo Manuel labora en el taller de la base de ómnibus urbanos de ese municipio. Ninguno de ellos imaginó que un día se adentrarían tanto en el mundo de las plantas.

“Nos relacionamos con personas que tienen mucha experiencia en estos menesteres y nos facilitan bibliografía. También nos han indicado cómo usar los productos biológicos y cómo preparar la tierra. Con el tiempo nos hemos apropiado de muchos secretos”, dice sonriente Manuel.

La vida del hogar ya no se concibe sin el ambiente de plantas naturales. Hasta un patio interior se va llenando poco a poco de cactus, flores, helechos y elementos de naturaleza muerta.

“Toda la familia coopera”, asegura Ana Luisa. “Nuestro hijo nos ayuda a limpiar el patio y a sembrar plantas. Los amigos nos visitan y no es raro que cenemos o celebremos cualquier fecha en el patio, respirando el aire puro que emana de este ambiente”.

El patio de Ana Luisa y Manuel ostenta la categoría de Candidato a Referencia Nacional en el movimiento de la agricultura urbana. Ahora el matrimonio cabaiguanense se propone ampliar la colección y terminar de clasificar las variedades, que es la mejor manera de seguir alimentando una afición que ya es parte inseparable de sus vidas.